Pues ya estamos otra vez con la declaración de la renta 2025…Cada primavera comienza en España la campaña de la Declaración de la Renta, un proceso que genera muchas dudas entre los contribuyentes. Una de las preguntas más frecuentes es saber quién está obligado a presentar la declaración del IRPF y quién no.
La obligación de presentar la declaración depende principalmente de los ingresos obtenidos durante el año, del número de pagadores y del tipo de rentas percibidas. En este artículo te explicamos de forma clara quién debe presentar la declaración de la renta en 2025, correspondiente al ejercicio fiscal de 2024.

¿Qué es la declaración de la renta?
La declaración de la renta es el trámite mediante el cual los contribuyentes informan a la Agencia Tributaria de los ingresos obtenidos durante el año anterior, así como de determinadas circunstancias personales o familiares que pueden influir en la tributación.
A través de esta declaración se calcula el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), teniendo en cuenta los ingresos, las retenciones practicadas, las deducciones aplicables y otros factores fiscales.
El resultado puede ser:
- A pagar, cuando el contribuyente ha pagado menos impuestos de los que le corresponden durante el año.
- A devolver, cuando las retenciones aplicadas han sido superiores a lo que realmente debía pagar.
Sin embargo, no todos los contribuyentes están obligados a presentar la declaración. La normativa establece determinados límites de ingresos y situaciones específicas que determinan esta obligación.
Límite general: trabajadores con un solo pagador
El caso más habitual es el de trabajadores por cuenta ajena que han tenido un único pagador durante el año.
En estos casos, no están obligados a presentar la declaración de la renta si sus ingresos anuales no superan los 22.000 euros brutos.
Esto significa que una persona que haya trabajado durante todo el año para la misma empresa y haya ganado menos de ese importe, en principio, no tiene obligación de presentar la declaración.
No obstante, aunque no exista obligación, puede ser recomendable revisar el borrador de la declaración, ya que en algunos casos el resultado puede salir a devolver.
Trabajadores con dos o más pagadores
Cuando un contribuyente ha tenido más de un pagador durante el año, el límite para estar obligado a presentar la declaración es más bajo.
En estos casos, la obligación de declarar se produce cuando:
- Los ingresos del trabajo superan 15.876 euros anuales, y
- La suma percibida del segundo y restantes pagadores supera los 1.500 euros al año.
Este supuesto es bastante común en situaciones como:
- Personas que cambian de empleo durante el año.
- Trabajadores que han cobrado prestaciones por desempleo además del salario.
- Personas que han tenido contratos temporales en distintas empresas.
La razón por la que el límite es inferior es que, al haber varios pagadores, las retenciones aplicadas suelen ser menores, lo que puede generar diferencias en el cálculo final del impuesto.
Autónomos y profesionales por cuenta propia
Los trabajadores autónomos deben presentar la declaración de la renta en prácticamente todos los casos.
A diferencia de los trabajadores por cuenta ajena, los autónomos no tienen un límite mínimo de ingresos para declarar, ya que están obligados a declarar los rendimientos de su actividad económica.
Esto incluye a:
- Profesionales independientes
- Freelancers
- Comerciantes
- Empresarios individuales
- Cualquier persona dada de alta en el régimen de autónomos
Además, los autónomos suelen realizar pagos fraccionados de IRPF durante el año, que posteriormente se regularizan en la declaración anual.
Personas que han recibido prestaciones o ayudas
Existen determinadas prestaciones o ayudas públicas que también pueden generar la obligación de presentar la declaración.
Un caso especialmente relevante es el de los beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital (IMV). Las personas que reciben esta prestación deben presentar la declaración de la renta obligatoriamente, incluso aunque no tengan otros ingresos.
Esta obligación también afecta a todos los miembros de la unidad de convivencia, aunque no hayan obtenido ingresos propios.
Ingresos procedentes de inversiones o patrimonio
Además de los rendimientos del trabajo, hay otros tipos de ingresos que pueden obligar a presentar la declaración.
Por ejemplo, cuando se obtienen rendimientos del capital mobiliario o ganancias patrimoniales sujetos a retención, como:
- Intereses bancarios
- Dividendos de acciones
- Ganancias por venta de acciones o fondos de inversión
En estos casos, existe obligación de declarar cuando el total de estos ingresos supera los 1.600 euros anuales.
También puede existir obligación si se han obtenido rentas inmobiliarias imputadas, subvenciones o determinadas ayudas públicas, cuando el conjunto de estos ingresos supera 1.000 euros anuales.
Propietarios de viviendas o inmuebles
Las personas que poseen viviendas o inmuebles también pueden tener que declarar determinadas rentas.
Por ejemplo, cuando una persona es propietaria de una segunda vivienda que no está alquilada, la Agencia Tributaria aplica lo que se conoce como imputación de rentas inmobiliarias. Esto supone declarar un pequeño porcentaje del valor catastral del inmueble como ingreso.
Además, si un contribuyente alquila una vivienda, deberá declarar los ingresos obtenidos por ese alquiler, aunque posteriormente pueda aplicar determinados gastos deducibles.
Otros casos en los que existe obligación de declarar
Existen otras situaciones que también pueden obligar a presentar la declaración de la renta, entre ellas:
- Haber obtenido ganancias patrimoniales importantes, como la venta de una vivienda o de acciones.
- Haber recibido subvenciones públicas relevantes.
- Haber realizado determinadas operaciones financieras.
En estos casos, aunque los ingresos del trabajo sean bajos, puede existir igualmente la obligación de presentar la declaración.
¿Es recomendable hacer la declaración aunque no sea obligatorio?
Aunque muchas personas no estén obligadas a presentar la declaración, en muchos casos sí puede ser recomendable hacerlo.
Esto ocurre especialmente cuando:
- Se han aplicado retenciones en la nómina durante el año.
- Existen deducciones fiscales que pueden aplicarse.
- El resultado puede salir a devolver.
Por ejemplo, algunos contribuyentes pueden beneficiarse de deducciones por:
- Vivienda habitual
- Familia numerosa
- Maternidad
- Donaciones
- Determinadas deducciones autonómicas
Por este motivo, revisar el borrador de la declaración puede ser una buena forma de comprobar si existe la posibilidad de recuperar parte de los impuestos pagados durante el año.
Conclusión
La obligación de presentar la declaración de la renta depende de varios factores, como el nivel de ingresos, el número de pagadores o el tipo de rentas obtenidas durante el año.
De forma general, no están obligados a declarar los trabajadores con un solo pagador que ganen menos de 22.000 euros anuales, aunque existen numerosas excepciones que conviene tener en cuenta.
Por ello, cada situación personal puede ser diferente. Analizar correctamente los ingresos, las retenciones y las posibles deducciones es fundamental para cumplir con las obligaciones fiscales y, en muchos casos, optimizar el resultado de la declaración.
Si tienes dudas sobre si estás obligado a presentar la declaración de la renta o quieres asegurarte de aprovechar todas las deducciones disponibles, contar con asesoramiento profesional puede ayudarte a evitar errores y pagar solo lo que corresponde.
Aquí os dejamos un enlace a la web de la AEAT, donde está todo lo relacionado con la declaración de la renta. Aunque a fecha de este artículo, aún viene lo del año anterior 2024.
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